Arquitectura Sustentable
Edificios y espacios urbanos sustentables
 
 

ECOS DEL SEMINARIO EN MONTEVIDEO: Entrevista a Mario Casalla

 

Dr. Mario Casalla
Filósofo y Ensayista

 

Para Mario Casalla la Arquitectura y la Filosofía encuentran campos comunes de análisis y discusión cuando se piensa en el espacio y sus categorías o cuando se desarrolla la idea del sitio -"locus" - como la universalidad situada - lo cual se logra por un proyecto pues no hay universal previo.

Para la mayoría de los arquitectos estas ideas pueden parecer extrañas a su lenguaje cotidiano, pero son inmediatamente atrayentes cuando se plantea la posibilidad de desarrollar una teoría acerca de la sustentabilidad de la arquitectura. Casalla nos recuerda que todo planteo teórico (oikos en griego significa ojos) no es mas que una mirada atenta y amplia a la realidad que se quiere aprehender (ir hacia él)

Y es bajo esta idea de la mirada interesada que comienza la entrevista:

P - La comprensión de la Arquitectura que surge de esa "mirada atenta" incluye necesariamente algunos puntos nodales de la Agenda Contemporanea ¿A cuales incluirías?

Sólo unos pocos, en función del tiempo y de la propia jerarquía de los problemas: Si se quisiera sintetizar en dos los puntos fundamentales de esta agenda, deberíamos apuntar en primer lugar a la consumación y quiebre del paradigma de la Modernidad, y en segundo término a la planetarización de una verdadera revolución tecnocientífica con impactos estructurales en todos los órdenes de la cultura contemporánea.

Ambos fenómenos están indisolublemente asociados y - alimentándose mutuamente- generan tanto la crisis, como el crecimiento de propuestas alternativas.

P . ¿Podrías aclarar a que llamas consumación y quiebre del Paradigma Moderno?

La noción de paradigma -acuñada por T. Kuhn en su célebre obra La estructura de las revoluciones científicas (1962), dado su carácter integrador, rebasó de inmediato el campo de lo epistemológico y se constituyó a su vez en modelo de explicación de las relaciones entre pensamiento y cultura. En efecto, Kuhn pensó el paradigma como una constelación de ideas, creencias y valores que marcan los cimientos de una época y sus teorías (científicas y filosóficas). Su ruptura implicaba una auténtica revolución y no una mera crisis, todavía resoluble en el marco del sistema hasta allí vigente.

Esto es precisamente lo que ha ocurrido con el paradigma de la Modernidad: su crisis es terminal y su implosión evidente, aún cuando todavía apelemos a sus valores porque el reemplazo efectivo tampoco se ha producido.

No se está fuera de una época cuyo final puede aún enunciarse y, por lo tanto, vivimos esa suerte de entretiempo donde los valores de la Modernidad todavía "son", pero no valen (la mejor prueba de esto es que en su nombre se puede hacer lo exactamente opuesto y que la discusión sobre cualquiera de ellos es cosa cotidiana y aceptada de buen agrado); mientras que lo auténticamente nuevo no ha terminado de aflorar, o está todavía tan confundido con lo viejo que no se percibe como tal.

Para aclarar mejor esto de la crisis terminal del paradigma de la Modernidad, conviene completar la visión de Kuhn con los aportes efectuados en la década siguiente por I.Lakatos (en su obra La metodología de los programas de investigación científica, de 1978). En efecto éste muestra como todo paradigma está constituido por un "centro firme" (que sostiene lo esencial del edificio), el cual a su vez está rodeado por un "cinturón protector" (compuesto por otras construcciones de importancia auxiliar). Este "cinturón" admite cambios, modificaciones y hasta eventuales mutaciones o desapariciones (en ciencia, es precisamente lo que posibilita que una teoría pueda ser criticada, actualizada y perfeccionada)

Lo que no admite cambios o alteraciones es aquel "centro firme", o mejor dicho, todo cambio allí hace tambalear el edificio y preanuncia su derrumbe (una vez más, otro ejemplo científico: las tres leyes de la dinámica de Newton y su ley de la gravitación universal, significaron un disparo directo sobre el "centro firme" de la física antigua/medieval, a partir del cual ésta ya no pudo reclamar más para sí el monopolio efectivo de explicación científica de los fenómenos naturales, aún cuando subsista varios siglos más como "filosofía de la naturaleza").

P - Este "núcleo" o "centro firme" está fisurado pero no roto totalmente : ¿no podría aún recuperarse?

Lo que le ha ocurrido al paradigma de la Modernidad, es que su centro firme está fisurado de manera irreversible y su "cinturón protector" ya no puede ajustar un vientre demasiado flácido.

Y es esta situación transicional (este "entretiempo" del que hablábamos antes) la que explica y motiva en gran medida el laberinto ideológico en que se desenvuelve el pensamiento contemporáneo en todos los órdenes. Situación que a su vez ha alimentado y todavía alimenta -en el debate político y social del denominado "Primer Mundo" y sus acciones reflejas en el "Tercero"- dos actitudes antípodas y por ello paradojalmente próximas: de un lado la ofensiva postmoderna, para terminar de demoler la ciudadela última de la Modernidad (pienso por caso en esa corriente del pensamiento francés que J. Lyotard representa de manera prototípica, y en su correlato italiano en la hermenéutica deconstructiva de G. Vattimo); del otro, los desesperados intentos de un pensamiento neomoderno por obturar rápidamente las grietas del "centro duro" de la Modernidad -presentando a los ideales de la Ilustración como todavía incumplidos y por ello vigentes- frente a las pretensiones postmodernas que reputan como "irracionalistas" (pienso en este caso, también por prototípicas, en las figuras alemanas de J. Habermas y K. Appel y sus intentos de una "racionalidad comunicativa").

P - ¿Cuál es la perspectiva Latinoamericana en medio de ese debate?

Por cierto que en este nudo central del debate, falta todavía la presencia de una tercera vía: una perspectiva latinoamericanamente situada, capaz de introducir en esta acalorada disputada de los padres de la Modernidad, el punto de vista de sus hijos planetarios.

Un pensar más allá de la ironía postmoderna y de la restauración neomoderna, introductor seguramente de elementos que aquéllas perspectivas minimizan o directamente ignoran. Y esto precisamente para transformarlo en global, ya que hoy su resultado nos compromete a todos.

P - Para situarnos mejor temporalmente ¿En que espacio de tiempo podemos considerar que ha ocurrido el nacimiento, desarrollo, consumación y crisis de la Modernidad en el llamado Mundo Occidental?

En principio señalemos que nos referimos al paradigma históricamente construído por Europa entre los siglos XIII y XV; desarrollado, enriquecido y universalizado entre los siglos XVI a XVIII; en declinación a partir de la segunda mitad del XIX y en crisis radical a partir de fines del XX (crisis que por su grado de universalización, apela hoy a la responsabilidad planetaria).

Consignamos a continuación -muy sumariamente- algunos "núcleos duros" de ese paradigma :

  • su racionalismo (instrumental y dominador), base de esa confianza iluminista que desplaza a Dios a los márgenes y pone al "yo pienso" en el centro de la escena;
  • su visión de la historia como progreso constante; historicismo siempre justificador que le permitirá a Europa plantearse como modelo "universal" en pro de una suerte de cruzada civilizatoria mundial ("civilización/barbarie", un clásico que hará época!);
  • su fe ilimitada en el desarrollo tecnocientífico; nueva religión laica y positivista, acorde con su racionalismo e historicismo. Tecnociencia para quien la Naturaleza es ahora un gigantesco depósito de mercancías, a ser puestas en el mercado por medio del trabajo humano;
  • su peculiar "humanismo", basado también en este racionalismo tecnocientífico y en esa voluntad de dominio, que pondrá al hombre -ahora sí definitivamente- como medida de todas las cosas;
  • su concepción societaria y contractualista de la vida en comunidad (solución racional al "egoísmo congénito" de la naturaleza humana), a la cual seguirá inexorablemente su peculiar teoría de la representación política como forma "democrática" para manejo del "contrato social".

Estos núcleos duros del paradigma Moderno -más otros que les están directamente asociados- son los que precisamente ahora están en crisis profunda, crisis que se ha extendido a la escala planetaria.

P - Podemos coincidir en que la mayoría de estos "núcleos" están en crisis, pero ¿Qué pasa con la ciencia cuyos avances son constantes y acelerados y permiten concebir la esperanza que de allí surgirán las soluciones que la humanidad necesita con cada vez mayor urgencia?

Las Tecnociencias ocupan hoy el lugar de "motor" histórico y social, que en el mundo feudal correspondía a la posesión de la tierra y en el moderno al capital.

Es la era tecnotrónica o la sociedad postindustrial (de la que comenzaron a hablar B. Brzezinski y D.Bell, 1976); de la tercera ola (Tofler, '80); o bien de la información o sociedad digital, en el lenguaje posterior

En ella la figura del técnico (y la "tecnoburocracia" que le está asociada) ocupan el lugar central, desplazando de allí tanto al terrateniente, como al capitalista de la anterior era industrial. Lo cual por cierto no implica su desaparición del cuadro del poder, sino su radical reconversión.

Hoy más que nunca sabemos que -tal cual Bacon lo pronosticaba en los comienzos mismo de la Modernidad- "El conocimiento es poder" y que su posesión (técnica) es la plataforma indispensable para todo otro tipo de desarrollo. El Pensamiento Unico, que dominó la agenda latinoamericana de los 90, se concibió esencialmente a sí mismo como un "pensamiento técnico", no político.

P - ¿Es entonces, esta construcción de una cultura Tecnocientífica el último paradigma aún vigente de la Modernidad?

Algo así. En su obra pionera en la materia (El advenimiento de la sociedad posindustrial, de 1973) el norteamericano Daniel Bell sintetizaba así lo que él bautizó como las "cinco dimensiones de la sociedad posindustrial": 1) la creación de una economía de servicio; 2) el predominio de una clase profesional y técnica; 3) la prioridad del conocimiento técnico como fuente de innovación y de decisión política en la sociedad; 4) la posibilidad de un crecimiento tecnológico autónomo y 5) la creación de una nueva tecnología intelectual

Ese mismo año su compatriota Zbigniew Brzezinski, caracterizó a la época donde es posible una sociedad tal como "era tecnotrónica", neologismo que al asociar los conceptos de tecnología y electrónica, "transmite de modo más directo la naturaleza de los impulsos principales que favorecen el cambio de nuestra época".

Al principio ambos fueron optimistas respecto de estos advenimientos, pero luego sus preocupaciones fueron en constante aumento. Primero alertó Bell -en su obra Las contradicciones culturales del capitalismo, de 1979- sobre los peligros de la "nueva clase tecnoburocrática" que se estaba gestando (que poco tenía que ver con los valores e intereses del capitalismo tradicional); así como sobre "el aflojamiento de los hilos que antaño mantenían unidas la cultura y la economía" y "la influencia del hedonismo, que se ha convertido en valor preponderante de esta sociedad". Crecientemente inquieto por la forma como la lógica implacable e individualista de la economía de mercado erosionaba la idea de "lo común", relanza la idea de "hogar público", como angustiante contrapartida ética para una sociedad que empezaba a caminar peligrosamente por la cornisa

El que últimamente se ha vuelto muy preocupado sobre las consecuencias humanas y sociales de la "era tecnotrónica" es el propio Zbigniew Brzezinki, quien en 1973 era más optimista que Bell en esa cuestión. En su libro Out of Control, de 1994 dedicado al ex presidente Carter (de quien fuera principal asesor de política exterior, al mismo tiempo que fue inspirador de Rockefeller para constituir la ya mítica "Comisión Trilateral" de los '70) advirtió ya sin medias tintas que "El mundo se encuentra fuera de control. Estamos viajando sobre un avión guiado por un piloto automático que acelera continuamente su velocidad, pero no tiene ninguna meta".

P -¿Puede estar en esa sensación de ir para ningún lugar, lo que acelera esa fiebre consumista y esa ambición descontrolada que vemos en la actualidad?

Sin dudas, Brzezinki repasando las causas de este descontrol, coloca en primer lugar lo que denomina la "cornucopia permisiva", es decir el deseo de conseguir la mayor abundancia (cornucopia) de bienes materiales rápidamente y al cualquier precio y es también la poética política del checo V. Havel quién propone su mitigación: "Es necesario rehabilitar un sentido elemental de justicia, una sabiduría arquetípica, coraje, compasión y el sentido de una responsabilidad trascendente", sin los cuales el mundo seguirá estando fuera de control (aún cuando nosotros mantengamos la ilusión de gobernabilidad y racionalidad de los hechos que suceden) .

P - Volviendo al tema del origen de esta entrevista: la Arquitectura está tan fuera de control como el resto de la sociedad. Se diseña y se construye desde un ego hedonista y esteticista que solo se promete a si mismo la gloria efímera de las secciones de arquitectura mediáticas. La mayoría de los profesionales llegan a la mediana edad con la frustrante sensación de no haber alcanzado lo que era una ilusión de fama y bienestar económico. Con este panorama: ¿en que puede diferenciarse un profesional aferrado a los paradigmas en desmoronamiento de la Modernidad del profesional que se inclina por buscar alternativas?

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Entrevista realizada por Eduardo Yarke


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