Arquitectura Sustentable
Edificios y espacios urbanos sustentables
 
 

Entrevista a Lucio Capalbo

 

 


P - La Fundación Unida está orientada a la formación de personas en el campo social en forma amplia, incluyendo temáticas como Dirección de ONG´s, Ecología Humana y Ambiente, Desarrollo Local, Salud Comunitaria, Antropología Latinoamericana o Turismo Sostenible. ¿Cuál es el marco conceptual con el que se encaran y se integran estos campos?

L.C.:El marco conceptual que es común, transversal a todos estos campos parte de una visión sistémica, holística y transdisciplinaria de la realidad. El pensamiento cientificista y mecanicista que nos acompañó desde el renacimiento, planteó una visión fragmentaria y disciplinar de los distintos campos de estudio.

En concreto, el elemento cohesivo en este caso es el concepto del desarrollo. No hablamos de desarrollo como crecimiento económico, sino de un Desarrollo Humano Sostenible, que podría definirse como aquel desarrollo que permita expresar las ilimitadas potencialidades individuales pero sobre todo las potencialidades sociales humanas.

Este desarrollo integral, genera por sí mismo sostenibilidad ambiental, equidad social, bienestar psicológico y humano en general. Para garantizarlo es necesario, de la mano del "Desarrollo a Escala Humana", comprender que los elementos de consumo tal como se concibe desde el mercado, no son necesidades humanas y que los mejores satisfactores de dichas necesidades muchas veces surgen de la creatividad de las comunidades haciendo un uso mínimo o nulo de recursos no renovables y sin incurrir en costosos elementos materiales. Y esa creatividad de las comunidades nace de la participación.

Por eso, en este nuevo concepto de desarrollo que se aplica tanto a la Antropología Social como a la Salud Comunitaria, a la Gestión de Organizaciones o al tema ambiental, el elemento clave es la participación.

P - ¿Donde se aplicarían los principios del Desarrollo a Escala Humana o deEconomía a Escala Humana? ¿A la acción política, a la acción social, alejercicio académico a la formación individual?

L.C.: A la acción política y social. El Desarrollo a Escala Humana, al surgir su sinergia de la participación, no puede concebirse desde lo individual, es siempre un desarrollo del colectivo, de la comunidad.

Ahora bien: cuando hablamos de acción política no hablamos de política partidaria. El partidismo es antagónico con la verdadera participación, al menos de la participación que lleva a la unidad en diversidad, el proselitismo es una barrera para la verdadera democracia participativa y cotidiana.

Hablamos entonces de aplicarlo al interior de organizaciones sociales, y a su vez, que estas organizaciones lo lleven y apliquen a los escenarios y comunidades en los que intervienen. Ya hay hasta allí experiencias claras. El nuevo desafío es expandir a un nuevo anillo el Desarrollo a Escala Humana, y este es el espacio de lo local. Aparece la posibilidad de que en municipios no muy grandes, donde existan ciertas bases de confianza entre actores, se establezca un proceso de gestión asociada, entre el gobierno y la sociedad civil.

Pero el liderazgo en este proceso debe de pertenecer a la sociedad civil y el gobierno asumir el rol de un auxiliar o facilitador del mismo. Para ello hay que pensar estos procesos como políticas de estado, garantizadas por la sociedad civil, y no como políticas de gobiernos sujetas a los vaivenes del partidismo y las elecciones.

Un modelo que puede ser interesante para aplicar estos procesos de gestión municipal integrada, con una perspectiva de Escala Humana, es la Agenda 21 Local, que fue propuesta en Rio en el 92 y que hoy miles de municipios en el mundo adoptaron, aunque son muy pocos los que la manejan con liderazgo genuino de la sociedad civil.

P - ¿Cuál debería ser la contribución de una arquitectura que sea sustentable en la alternativa de un desarrollo sostenible?

L.C.: El habitat humano, el ecosistema antropizado y en nuestro caso particular el urbano, es gran parte de nuestro contexto, en él nos desenvolvemos y pasamos nuestras vidas. Por eso la arquitectura tiene un rol clave. Aunque no soy experto en el tema, visualizo el diseño arquitectónico bioclimático y bioambiental, como algo vivo e integrado con el resto de las dimensiones humanas. En ese sentido, el diseño arquitectónico adecuado, las fuentes renovables de generación de energía, la agricultura orgánica, las tecnologías apropiadas en general, forman un todo integral con el ser humano en su dimensión social, cultural, psicológica y espiritual.

Desde una perspectiva mas técnica, el impacto ambiental positivo de una arquitectura sustentable es enorme: edificios bien concebidos en su orientación, materiales, aberturas, vegetación, elementos de aprovechamiento solar pasivo tienen un rendimiento energético muy superior al de un edificio convencional y muy superior al de los mal llamados edificios inteligentes, que en realidad lo único que hacen es administrar inteligente y eficientemente una absurda cantidad de energía necesaria para mitigar las ganancias o pérdidas térmicas que son consecuencia de su diseño vertical y sus inmensas superficies vidriadas.

P - ¿ En los trabajos de campo que la Fundación realiza referidos a las condiciones de Habitat, queda claro hasta que punto los edificios construídos con el pensamiento solo puesto en la rentabilidad o las
imposiciones del mercado no son satisfactorios para sus ocupantes?

L.C.: La Fundación UNIDA promueve procesos de unidad en diversidad en diversas comunidades, sea a través de capacitaciones o acompañamiento de procesos en terreno y proyectos. Tal como hablábamos antes, nuestras temáticas son múltiples y cualquiera de ellas ofrece la posibilidad de pensar el desarrollo de una manera diferente y bajarlo al terreno, esa es nuestra especialidad.

No obstante, en muchos casos los procesos que acompañamos o que eventualmente gestionamos en modo directo como ONG involucran cuestiones referidas al habitat. En el primer caso vienen a mi memoria el acompañamiento que hicimos de varios proyectos de generación de espacios verdes polifuncionales en diversos lugares del país (Villa Manzano y Villa Regina en Rio Negro, Jeppener Pcia. de Buenos Aires) que fueron diseñados con criterios ambientales y sociales sustentables participativamente consensuados por la comunidad local.

En el segundo caso, es decir, proyectos directamente sostenidos por la Fundación, en nuestra Delegación de Mendoza estamos trabajando con construcciones en barro y construcciones tipo quincha, a partir de las capacidades de algunos miembros de dicha delegación y de las prioridades sentidas por la comunidad local. Esto se da en particular en el área de la localidad La Consulta, donde funciona el Centro Rural de UNIDA.

Respecto de los edificios pensados para el lucro inmobiliario y de la construcción, no me cabe duda de que son nocivos para sus ocupantes, desde la falta de espacio verde, luz y aire, hasta su construcción con materiales enfermantes y absoluta falta de espíritu comunitario en sus ocupantes, como suelen ser eventualmente las verdaderas batallas campales que se dan en la mayoría de las reuniones de consorcio cuando son propiedades de muchas unidades.

En realidad un cambio en el modelo de desarrollo debe a la larga llevar a un proceso de descentralizacion demográfica. Es absurdo concentrarnos en megaciudades donde se exacerban los extremos de riqueza y pobreza, con miles de problemas ambientales, de seguridad, de salud, cuando urbanizaciones mas pequeñas y horizontales, integradas al ecosistema local muestran claramente ser beneficiosas tanto social como psicológica y espiritualmente.

P - ¿Que expectativa le genera la actual crisis global en relación con el desarrollo de todos estos temas?

L.C.: Consciente de que es un dicho muy trillado, crisis es oportunidad. Pero esta es una crisis con mayúscula y también la oportunidad histórica es única e inédita.

En pocas décadas hemos generado escenarios para los que no teníamos experiencia, ni en los genes ni en la cultura, y por eso esos escenarios se escapan ya de las manos, inclusive de las manos de los mas poderosos. Estamos en la gran Nave Tierra y no hay lugar adonde huir. Se trata, como decía mi amigo Jaime Duhart, de construir un nuevo barco dentro de la gran Nave. Un Arca. Y esta tarea no puede hacerla solo ningún gobierno y mucho menos empresa comercial alguna. Esta tarea, de construir la nueva "Arca de Noé" capaz tal vez de flotar sobre las olas de un mar embravecido y así salvar toda la diversidad posible, solo está en las manos de la sociedad civil, de la humanidad en su conjunto.

Entrevista realizada por Eduardo Yarke


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