Arquitectura Sustentable
Edificios y espacios urbanos sustentables
 
 


 

 

Durante la Edad Media europea, se formaron en las zonas montañosas de la llamada Región Alpina pequeños caseríos que fueron, a lo largo del tiempo, adaptándose en sus características funcionales y constructivas a las duras condiciones climáticas de la región.

Habitaban estos caseríos o pequeños pueblos, grupos de vasallos de algún Señor Feudal local que obtenían del mismo el permiso para instalarse en la comarca y desarrollar sus actividades pastoriles y/o agrícolas con cierta autonomía, a cambio del pago de algún tipo de diezmo o regalía.

La región en donde se implantaron estos asentamientos abarca según la denominación actual de los Estados, desde el SE de Francia, el Sur de Alemania, Suiza, Austria, hasta el Norte de Italia.

Es una región montañosa muy fría y húmeda con abundantes nevadas, fuertes vientos y grandes extensiones boscosas, donde abundan lógicamente el agua y la provisión de piedra y madera. En esta zona los asentamientos se localizaron en las alturas medias utilizando a la montaña como protección de los vientos y acumulador térmico.


Las viviendas originales, solían ser un ambiente único semi incrustado en la montaña, sobre la ladera que recibe radiación solar. Con el correr del tiempo, este asentamiento, se fue complejizando aumentando la cantidad de locales y variando las funciones que cada uno de ellos cumplía.

El único ambiente, en su primera evolución se transformó en dos ambientes superpuestos en donde el inferior funcionaba como establo y el superior como vivienda, estando ambos separados por un delgado entrepiso de tablas con rendijas entre tabla y tabla. De esta manera se aprovechaba el calor animal del establo para cubrir parte de las propias necesidades de calefaccionamiento.

Más tarde esta construcción, se destinó solamente a las actividades productivas, con el establo en la parte inferior y el granero en la superior, construyendo la vivienda en si misma como un conjunto de locales alrededor de un patio y con la cocina como centro en donde el fuego quedaba permanentemente encendido. Delante del granero, era común encontrar una serie de estantes o plataformas hechas con madera y orientadas al sol, en donde se secaban los productos agrícolas.

En la última etapa de evolución de este tipo de viviendas se completaba el conjunto con corrales cerrados y bajo techo para ovejas o cabras - llamados apriscos - y talleres o depósitos para tareas de carpintería, herrería, tallado de piedras, etc.


En la arquitectura alpina las cubiertas eran generalmente estructuras de troncos con entramados de ramas y/o tablas recubiertas con una capa de barro y una última capa de piedras chatas a manera de revestimiento exterior. En algunas ocasiones, todo el conjunto tenía una inclinación tal que permitía la acumulación de nieve que actuaba como aislamiento adicional. Las aberturas eran muy pequeñas, sin vidrios y con piedras ubicadas de forma que impedían el ingreso directo de los vientos.

Esta variedad de recursos son demostrativos de la interesante adaptación que realizó esta arquitectura frente a rigurosos requerimientos climáticos, utilizando a la montaña para protección y acumulación térmica, a la piedra y la madera como principales materiales de construcción, a la nieve como aislamiento complementario, y además aprovechando los calores naturales de los animales y de la radiación solar. El lugar del fuego, alrededor del cual se desarrollaba la vida familiar, se ubicaba en el centro de una construcción compacta y maciza.


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