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LA OFENSIVA IMPERIAL SOBRE LA AMÉRICA LATINA

El analista Atilio Borón escribía hace poco mas de 14 meses en relación con el nombramiento de John Kerry como Secretario de Estado del Gobierno de los EEUU:

Si tomamos nota de lo que dijo John Kerry en la audiencia de diciembre de 2012 ante la Comisión de Relaciones Exteriores del Senado –presidida por Bob Menéndez, un contumaz enemigo de la Revolución Cubana– la respuesta frente a la expectativa de algún cambio favorable en la relación EEUU-América Latina,  debe ser claramente negativa. Business as usual, como dicen en Estados Unidos. Y como más de una vez lo advirtiera Noam Chomsky, Obama profundiza la línea seguida por la Administración de George W. Bush actuando de acuerdo con las enseñanzas de Theodore Roosevelt que aconsejaba “hablar en voz baja, pero traer un gran garrote”. Para Kerry el modelo a seguir en materia de relaciones hemisféricas es el que la Casa Blanca cultiva con Colombia. El hecho de que el gobierno de este país sea considerado como el mayor violador serial de los derechos humanos en los últimos tiempos debe ser un dato nimio para el sucesor de Hillary Clinton. Tanto es así que, olvidándose del frondoso prontuario depositado en los Archivos Nacionales de Washington, se deshizo en elogios al narcopolítico Alvaro Uribe y su exitosa campaña de “seguridad democrática”, construida sobre el asesinato en masa de más de tres mil jóvenes en lo que en Colombia se conoce como el crimen de los “falsos positivos”. Refiriéndose a Venezuela, y a otros países “atípicos” (así calificados porque no cooperan con los nobles esfuerzos de Washington), el futuro secretario de Estado afirmó que “puede haber una oportunidad para la transición allí”. Entendámonos: cuando un alto funcionario de Washington habla de “transición”, a lo que se refiere es a “cambio de régimen” o, más prosaicamente, “golpe de Estado”. Y eso es lo que están desaforadamente impulsando la NED, la CIA, la Usaid y toda la parafernalia de (aparentemente inocentes) ONG que actúan como fachadas altruistas de los siniestros intereses de Washington mas la multitud de medios controlados por estas mismas agencias y que a coro repiten las consignas y las imágenes que les proveen”.

Desde entonces, si bien la principal campaña estuvo centrada en Venezuela, los gobiernos de Argentina, Ecuador, Bolivia y  Brasil, (los llamados gobiernos progresistas de la región) entre otros, son objetivos permanentes de desestabilización y preparación de “golpes blandos”

En todos estos países la campaña desestabilizadora se prepara con los medios de comunicación masivos y concentrados que se convierten en creadores o voceros de la denigración (incluidos insultos de todo tipo) continua hacia los gobernantes y que actúan coordinados a nivel hemisférico. Agregan a esto la deslegitimación permanente de cualquier medida de gobierno. Todo es malo, todo oculta algo, todo es sinónimo de corrupción, todo tiene intenciones torcidas.



El segundo objetivo es generar miedo. Para ello se crean o se ramifican miedos enfocados en diferentes temas, como la inflación (que no alcancen los sueldos, que solo la compra masiva de divisas los protegerá de devaluaciones gigantescas) o en el estado de la economía (está al borde de la quiebra), o por la inseguridad (que sea peligroso salir a trabajar, a estudiar o ir al médico, o reunirse con amigos)

Otra vertiente del miedo es agitar fallas inexistentes o amplificar fallas reales para que el pueblo tenga miedo de viajar en tren, en subterráneo o crea que alguna de las grandes represas se derrumbará ocasionando una catástrofe de proporciones inimaginables.

El tercer objetivo es el sabotaje a las redes de servicios públicos, (especialmente – aunque no solo - redes eléctricas)  En Venezuela esto se realiza en forma directa, en Argentina (se sospecha) provocada mediante medios tecnológicos sofisticados, generando fenómenos climáticos absolutamente inusuales (como la ola de calor de diciembre 2013 a enero 2014 que produjo colapsos de redes con cortes importantes y duraderos)  También se aplica el desabastecimiento de productos sensibles o de divisas (técnicas ya empleadas para derrocar a Salvador Allende en Chile o a Isabel Perón en Argentina)  y una amplia gama de especulaciones económicas.

Una agresión mas dirigida se realiza sobre los líderes políticos utilizando también medios sofisticados (muerte de Chavez por cáncer y cánceres de menor intensidad en Lula, Cristina Fernandez, Dilma Roussef, Lugo, etc.) Dentro de esta categoría de agresiones directas podemos señalar el cuasi-secuestro de Evo Morales volviendo de Rusia o la caída del helicóptero de uso presidencial de Correa (donde murieron tres militares)



Las importantes sumas que se emplean en estas acciones están dirigidas en primer lugar a comprar las ambiciones de políticos, sindicalistas o periodistas “tocables” (sin descartar a militares idem) que conformen el “núcleo opositor” que se toma como referencia. Este grupo “político” es apoyado (a veces parcialmente financiado) por sectores empresariales que suponen obtendrán ventajas si el golpe en marcha tiene éxito (aunque la historia enseña que serán la mayoría de ellos los próximos objetivos).

Si hay ambiente suficiente ya preparado (como el caso Venezuela en el mes de febrero 2014) entran en acción  paramilitares,  mercenarios de todo tipo y sicarios. En estos casos con financiamiento “en negro” para los cuales se utilizan como “financistas” a narcotraficantes al servicio de la DEA (cuya misión es conseguir el monopolio del narcotráfico en los diferentes países)

El narcotráfico se utiliza como arma política y siempre está presente en alguna de las etapas de estas campañas. También los espionajes, el bloqueo de cuentas, mensajes, etc. el “hackeo” de “servers” que contienen información sensible o  están realizando en ese momento el conteo de elecciones.



Las acciones son múltiples y cotidianas. Hay relevamientos minuciosos de las personas con algún “peso” en cada sociedad para saber a que se dedican y como piensan, de la actividad de las empresas, de la gestión de cada organismo público y se analizan los slogans, discursos o posturas que pueden impactar en la mayoría de las personas. Nada del discurso mediático es improvisado ni inocente. Se busca activar a los colectivos que sirvan a sus fines. En Brasil o en Paraguay, por ejemplo, son los grupos evangélicos los encargados de llevar gente a las protestas antigubernamentales, en Argentina son algunos partidos de izquierda radical o movimientos sociales que se sintieron desplazados, en Venezuela, los estudiantes de las universidades privadas de élite, con vínculos con sectores anti-independencia latinoamericana de Miami.

En la región, existen también gobiernos que por afinidad ideológica o por conveniencia suponen que estar cerca de USA y someterse a sus designios los librará de persecuciones. Craso error. Tampoco creían  Merkel u Hollande que ellos y sus funcionarios serían motivo de espionaje

Como trasfondo amenazador de todo esto, está la red de bases militares que los EEUU desplegó en la Región. Nada de esto es nuevo. Nada cambiará en el futuro cercano. Todo es parte de un proceso “en pleno desarrollo”. Sin dudas que tiempos difíciles son los que vienen. El Imperio se siente en decadencia y sus dirigentes también tienen miedo. Sobre todo miedo de tener que rendir cuentas algún día. Esto es lo mas peligroso. El tiempo juega a favor de los pueblos indígenas-afro-latinoamericanos pero no hay fechas (¿2023 quizás?) quién sabe.

 
 

 


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